Esta semana pasada he sido realmente duro con alguien a quien aprecio mucho. No lo he sido directamente, cara a cara, sino indirectamente, expresando mi opinión a terceros. Cosa que no sé si es peor.
Sin ponerme en su lugar he juzgado su comportamiento y he dictado la sentencia: CULPABLE DE DECEPCIONARME. Ello sin dejar lugar a su alegato de defensa ni dejar hueco para réplica alguna.
Ahora me arrepiento. Y me arrepiento de dos cosas:
- antes de nada, de mi actitud de soberbia y altivez
- después, de mi opinión crítica, pues están bastante lejos de lo que realmente pienso.
Para empezar, no estoy libre de pecado en nada... y menos aún soy un ejemplo en mi comportamiento, por lo que decir que alguien me ha decepcionado esta un poco fuera de lugar.
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Hoy, en un momento de aparente lucidez mientras me dejaba el pellejo sobre una bici en la clase de spinning me he arrepentido de todo lo que la semana pasada pensaba y me preocupé de hacer saber. Todo ello era fruto de una agresividad acumulada y no digerida buscando un objetivo contra lo que dispararse.
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Sólo puedo decir sinceramente que lo siento.
1 comentario:
Hola Ricardo,
TODOS cometemos errores, nadie esta libre de equivocarse y de tener malos momentos, en los que acabamos disparando contra el primeiro/a que aparece. No deberia ser asi, pero todos lo hacemos e intentamos cambiar esa actitud a lo largo de la vida, porque sabemos que eso hace sufrir a la gente.
Tu has tenido la madurez de reflexionar acerca del tema y arrepentirte, cosa que la mayoria de la gente no hace.
Ahora solo hace falta decirle a tu amigo/companero en persona todo lo que has escrito. Dale tiempo para tambien meditar el tema, y seguro que te perdonara. Y tal vez intente mejorar en algo, si haga falta. Al final, tu le haras ayudado a evoluir, como el ha hecho contigo.
Cuidate mucho.
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