El año pasado sí fue un cumpleaños diferente, y
me gustó tanto lo que hicimos juntos, que podríamos repetirlo.
Un año más inmaduro, más huraño y con algún
centímetro más (o dos) en la cintura.
52 semanas han servido para correr mi primera
Transgrancanaria, descubrir que la fuerza de un corredor de fondo
(aún no es “ultracorredor”) está en su compañero más que en sus piernas, asistir a un concierto irrepetibla (?) de una de las más grandes, la chica de Jersey (que es
más de aquí que de allá) y para seguir disfrutando de los minutos que paso a tu lado, al lado de quien me sigue inspirando a escribir, pero sólo para ella.
Para cerrarlo, quiero que sigamos empujando lo que empezó hace ya unos cuantos veranos el día que un español perdido (yo no) sacó
una guitarra en medio de una favela de Río de Janeiro. Quiero que esos profesores voluntarios sigan
cobrando su pequeño sueldo, y descubran que en una favela, dónde la droga puede
quitar una vida, la música te llena de ella.
Quiero también que esta vez descubráis a esos cuatro valientes que empujan y tiran de una escuela de fotografía en medio de Uganda, en
la ciudad de Gulu, donde a unos niños que hace tiempo empuñaron un arma, ahora apuntan
con el objetivo de una Canón Eos, donada sin preguntar más, para descubrirnos la magia de Africa y de su
pequeño pueblo.
Por eso, os pido que, si habéis pensado regalarme
algo, cojáis ese dinero y lo compartamos, una vez más, con toda esta gente.
Cómo?
Podéis dármelo a mí, que yo lo transferiré al
proyecto Leaozinho en Brasil y la escuela de
Hypoheals en Gulu, Uganda. También podéis ingresarlo en la cuenta de cualquiera
de estas asociaciones con el asunto “otro cumpleaños diferente”.
O mejor aún!!!! Podéis comprar una foto, como la
que cuelga en mi salón o venir al concierto del día 19 de Diciembre a beneficio
de la escuela de Brasil, en el fotomatón
ROCK AND ROLL!!!!!!!!!!!