Te miro, y después de que me recupero del brillar de tus ojos, vuelvo a tener otra visión del cielo: tu pelo.
Tu nunca lo encuentras perfecto, o nunca lo dices al menos, pero para mí siempre es alucinante. No puedo evitar dejar de acariciarlo, no puedo evitar mirarlo y quedarme tonto. No puedo quitarme la idea de de estrujarlo y besarlo.
A veces hasta me parece que tu pelo refleja tu estado de ánimo... que curioso, tu alegría, tu tristeza, tu energía o tu cansancio.
Muchas veces me castigas recogiéndotelo, pero me consuela el saber que es momentaneo, y en breve volverá a ser libre para que lo luzacas en todo su esplendor.
Ahora, sólo de hablar de tu melena, lo imagino y me quedo...
GRACIAS GRACIAS GRACIAS
GRACIAS POR TU BELLEZA
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