20 de abril de 2016

Crónica de una exdencia excelente (III) - Decepciones (pocas)

Obviamente, la búsqueda de trabajo está plagada de ellas: ofertas en las que te inscribes y de las que nunca sabes nada, mails a responsables de RRHH que se quedansin respuesta.
Procesos de selección que se anulan por diversos motivos o los que no parecen llevar a ningún puerto.
Algunos de mis correos electrónicos, todo sea dicho, han sido dignos del memorando de Jerry Maguire (pero más corto).



Es invitable, y, de alguna manera hasta deseable y necesario: se fortalece lo que ahora están tan de moda, la resiliencia. También se estimula la creatividad: maneras cada vez más originales de abordar ofertas, de crear contactos en LinkedIn. Y haces balance sobre lo que estás dispuesto a ceder (renunciar más bien) por algunos trabajos, o de ninguna manera... por otros.
Pero los momentos de decepción no te los quita nadie.
Las bajadas de autoestima tampoco. Ni la sensación de haber cometido un gran error tiempo atrás.

Hace tiempo descubrí que estos momentos tienen un antidoto, bueno, al más modesto. Un remedio en forma de aspirina emocional.
En situaciones así, hay que volcarse un poco más en los demás. Hacer algo por otra persona, por pequeño que sea, nos ayuda a no perder el foco, y a reforzar ese lado luminoso que todos tenemos, nos evita caer en rutinas y dinámicas negativas, tando en actos como en pensamientos.
Insisto, hasta un detalle ínfimo como enviar un mail por la mañana a los amig@s con algún chiste imprevisto. Incluso, reenviar esos cursos y ofertas de empleo que sabemos que otr@s buscan.
Cocinar para otros (aprovechando el tiempo libre).

Pueden parecer nimiedades, pero nos mantienen enfocados en lo que importa.

Mientras, nada como disfrutar de alguna buena TED Talk.


No hay comentarios: