22 de febrero de 2016

Crónica de una excedencia excelente (I) - prólogo

Después de pasar unos días navengando sin rumbo, leyendo blogs más o menos almibarados sobre personas que han dado giros a sus vidas (giros más o menos valientes, más o menos acertados) me doy cuenta que no necesito leer la experiencia de nadie.
Necesito contarme la mía.
Abierta y públicamente, como lanzando mi mensaje al mar encerrado en una botella, a la espera de que alguien la lea y la comparta, la critique, la comente. O no.
Retomo este blog ababdonado desde hace dos años. Al cual vuelvo cuando tengo la pulsión de escribir, que normalmente se aplaca y extingue muy rápido.

...
No sé bien poner una fecha de comienzo a todo. Hay mucha niebla y ruido en mis recuerdos. Cuanto más exprimo mi memoria más atrás me remonto.
Hace algo más de tres años invertí mi tiempo en unas fantásticas sesiones de coaching, con ella aprendí mucho, sobre todo de mí mismo.
Si me esfuerzo un poco más, creo que fue en el momento que me apunté a un curso de cooperación y desarrollo. Un año antes. Un curso sencillo, pero que llenó mucho, por un tiempo y abrió mi mente un poco más.
...
Lo que si tengo claro, fue un cambio que se produjo en mi trabajo. Un cambio de jefatura, empujado por una nueva idea de gestión: anticuada y desfasada, acompañada del conformismo generalizado y de una atmósfera de ës lo que hay". Aborrecía ir a la oficina. Figí estar enfermo más o menos a menudo, cuando en diez años no había cogido más que una baja, por varicela (!!). Empecé a buscar el enfrentamiento abierdo con mis jefes sin importar las consecuencias. Y a despreciar determinadas actitudes.
...
Así que me fui.
Me largue.
Me piré.
Aunque no me di el gustazo de decir lo que pensaba. Mejor pedir una excedencia por un par de años. Nunca se sabe.
...
Si soy sincero, y por primera vez lo pongo por escrito. Espero no tener que volver.
Ahora, voy a ver si descubro a dónde voy, a dónde quiero ir, y para que.
Porque en el fondo ya he cambiado.

No hay comentarios: