ni ver películas.
Esta semana en el periódico, como siempre en las páginas interiores que es donde las cosas pasan desapercibidas, me he encontrado con una historia tejida para guión de película.
Película de James Bond, o película denuncia al estilo el jardinero fiel.
La historia tiene una malvada corporación de por medio: netcare
Un escenario exótico a la par que misterioso: Sudafrica
Un villano, procedente de un país poco querido: Ilan Neri, israelí.
Y un tema alimentado más por leyendas urbanas que por noticias de verdad: el tráfico de órganos.
Me quedo con dos detalles: la horrible prodesión de Ilan Neri, broker/trader de órganos. Y el hecho de que en un inicio les ofrecieran a los donantes 15000 euros para luego darse cuenta de que con un tercio se conformaban.
Como alguien acaba de traficante de órganos cuando a lo mejoer quería ser payaso de niño.
Esta noticia, como ya he dicho más arriba, descubre que el tema del tráfico de órganos es real. Que no pasa de casos aislados, leyendas urbanas o algún reportaje de cámara ocula con cierto tufo sensacionalista.
Esto es mucho más real.
Y la historia, a parte de tener todo lo mencionado tiene un epílogo: a pesar de desarticular la trama, sospechan que todo ya debe estar organizado en China para continuar con el negocio.
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