5 de abril de 2010

Tomando el pulso

Nada mejor, que para cargar mis castizas baterías, darme un paseo... un señor paseo, desde mi antigo barrio en Aluche, hasta mi casa (cerca de Embajadores) atravesando Madrid. A patita claro.

Con el día que nos estaba regalando la primavera me ha parecido una idea genial. Luego mis pies no han opinado lo mismo.

Atravesar el barrio de Lucero, un barrio humilde donde los haya, y en el que me ha parecido ver perfectamente mezclada a la gente de toda la vida con los inmigrantes más recientes, ha sido revitalizante. Y ver que los negocios de siempre se mantienen abiertos, a la vez que algún kebab o tienda de productos del otro lado del charco.

Rematar, tumbándome en las Vistillas, a disfrutar del sol y de la música, ha sido el broche.

Voy poquito a poquito acumulando mundo... y sigo amando Madrid. Pero claro, sin nada que hacer, con un cielo expléndido sobre mi, es fácil serle fiel a esta ciudad.

Mientras escribo esto, escucho por enésima vez el My generation de The Who. Nunca es tarde para descubrir grupos... que siempre estuvieron ahí.

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