Para mis pies es fácil, siempre lo han hecho así, primero uno y luego el otro siempre hacia adelante.
Para mi cabeza y mi corazón no es nada fácil. Se agarran a lo que les queda y no quieren tirar para adelante. Parece que sí lo hacen, pero no, porqué si me dentengo, si dejo que mis pies paren la realidad me alacanza.
Hace muy poco lo tenía todo.
Pero aún así de todos modos, me aferro a mis pies, ya que uno detrás de otro y hacia adelante me llevan a algún sitio.
Sin mucha fé, sin nada de ganas, me dejo llevar.
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