Y ale, a hacer pelotas.

Mientras me he preguntado de dónde han salido tantos calcetines, todos míos además!!!
Fácil, en algún momento uno ve el cajón vacio y compra por temor a no tener que recurrir a los viejos (con agujeros bien gordos) o a los regalados por Navidad (sin estrenar, por supuesto) horrorosos ellos. Pues con el cajón comprado uno compra como mínimo tres pares y lo peor: este paso, por lo que veo se puede repetir varias veces.
Pero de repente, un día toca poner al día la colada... Y parece que esos pequeños cabroncetes estaban esperando a salir a desfilar en batallones.
Estoy deslomado de hacer pelotas de calcetines.
Estará mal visto ir en sandalías al trabajo este verano?
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