Madrid,
Ocho de la tarde, un martes de Noviembre.
A estas horas se puede decir que todo el mundo ha salido ya de sus trabajos (casi todo el mundo) y se lanza a una carrera frenética para poder llegar a casa cuanto antes. Para encerrarse en esa burbuja, con la seguridad que nos dan las cuatro paredes, la tele... y la calefacción.
Estación de Metro de Cuatro Caminos, línea 1, andén con destino Valdecarros. NO CABE UN ALFILER... y esto es literal.
Se oye el metro llegando a la estación y la gente empieza a estresarse buscando la mejor posición en la "línea de salida" hacia el hueco que pueda quedar en el vagón.
Luis piensa que ya basta, que ya no puede más. Al estrés normal se le han sumado unos pocos empujones y el ruido estridente de las que hacen las ruedas al patinar en los railes.
Luis piensa que serán los incontables cafés, las incontables reuniones... o tal vez las incontables desilusiones... En ese momento, el metro se detiene, las puertas se abren, y al intentar dejar salir a los pobres valientes que lo intentan, Luis mete una pierna por el hueco que queda entre el andén y el vagón, y casi se cae... le sujeta la muchedumbre.
Un gruñido se le escapa.
Justo cuando va a entrar, una señora mayor, de esas orondas de paraguas y bolso con perro (modelo Paris Hilton) le empuja de nuevo, le desplaza y se cuela. Sin tiempo para reaccionar, el silbato suena, las puertas se cierran y el metro arranca.
Luis se teme que una de sus arterias, a algo peor, estalle de la rabia, piensa en golpear el vagón, en vengarse de la señora...
Hola Luis - escucha en ese momento detrás suyo.
no reacciona
Luis? - vuelve a escuchar.
Por fin se gira, con el pulso a mil por hora, la cara roja de ira.. y ganas de soltar algún mordisco
(continuará)
2 comentarios:
Parte II YA!! Parte II YA!!
la parte dos ya está escrita...a la vez que la primera, pero es la vagancia que me puede, y no un truco literario para generar interés. Valdrá como propósito del 2008??? no lo creo.
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